lunes, 18 de mayo de 2009

¿Inocencia?


Ahí estaba. En el primer pupitre de la fila del medio. Con su mirada puesta en el pizarrón. Alejada de todo el bullicio que producían sus compañeros. Ahí estaba. Con el mismo uniforme que el resto de las chicas, pero con su cuerpo único, incomparable, que me había hecho caer en sus manos. Me hacía sufrir, abría disimuladamente las piernas cuando inevitablemente tenía que pararme en el medio del pizarrón para explicar algún ejercicio. Me dejaba ver una lo que quedaba de la inocencia que le había robado. Aquel día cuando le dije se quedara después de la clase para discutir un examen en el que había salido terriblemente mal. Cuando se fueron sus compañeros, se acercó a mi escritorio y se abalanzó sobre mí y sin temor me robó un beso. Yo no pude detenerla. El fuego de su falda me arropó por completo y la hice mía, sin importarme el peligro de la puerta del saló que había quedado sin seguro…

La ve como si fuera a comérsela. ¿No puede disimular un poco? Desde que somos amigos yo he estado loco por ella, porque no realmente sobresale entre las demás. No le importa que la gente la juzgue por ser como es. Ella nació para desear y ser deseada por los demás. Hombres y mujeres. La cabeza me da vuelta cuando pienso en todos esos besos que ha robado a sus amigas, esas que tienen novio, pero aún así no pueden resistir a la droga que es ella. Ahora la veo sentada allá, en el pupitre de la fila del medio, en un maldito juego de intercambio de miradas sádicas de las que yo sólo estoy consciente. Mostrando una inocencia que no posee. A veces da vuelta a su cabeza y me lanza flechazos con sus ojos color miel, como diciéndome: “Tranquilo, es sólo un juego y ya”. Se que es sólo un juego, pero no puedo evitar odiar el no tenerla para mí solamente, odiar que alguien mas profane su cuerpo…

Cada vez que la veo volteando hacía tras, quisiera olvidarme de mi ética profesoral y hacerle la vida imposible al blanco de esas miradas. Cuando ella me mira, sus ojos sólo delatan el placer de una niña y su juguete preferido. Un juguete que se ha vuelto mas como un esclavo. Pero ¿Cómo no serlo? En toda mi vida jamás fui tan adicta al sudor de alguien. Ella me atrapó en su colección de muñecos, todos los que hemos pasado por sus labios, por sus manos. Todos los que hemos probado su sabor único.

Sé que me ama. Se que soy la única persona con la que no jugaría. Pero su incontrolable deseo nos separa, porque ella dice que no puede engañarse de esa manera, que no puede estar sólo con alguien cuando la piel de los demás la llama sentir. ¿Qué será lo que ella tiene que nos mantiene de cabeza? Es como la lujuria encarnada…

Sé que no me ama. Se que solo soy una mas del montón. Una pieza más de sus objetos. Y su incontrolable deseo me ha quitado la razón, la voluntad para resistirme a esto que jamás terminará. Ni bien ni mal. ¿Cómo una falda me ha hecho perder el control de la mía? Arriesgo mi carrera por algo que no me llevará a ninguna parte, sólo a humedecer mi panty una o dos veces a la semana…

…Su cuerpo no es de nadie, pero se que su corazón es mío.
…Puedo tenerla mil veces, pero jamás será mía.


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